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POESÍA

Seis poemas de Rómulo Bustos Aguirre

27 · OCTUBRE · 2026

Rómulo Bustos Aguirre Silabario

(De La Oscilación perpetua, Pre-textos: 2022)

POEMA QUE SE MUERDE LA COLA

El hombre es el único animal que interroga al misterio

Le suplica
de allí todas las religiones, los argumentos
apodícticos y la semiología de los pájaros
Lo asedia
de allí todas las metafísicas, las estalagmitas y los murciélagos
que cuelgan de cabeza en las cavernas y practican
fellatio arqueando sus cuerpos sobre sí mismos

Lo escupe
de allí todas las herejías, la larga y retráctil lengua del
sapo y las insomnes patas de los miriápodos
Lo reta
de allí todas las ciencias exactas e inexactas
y la minuciosa esquizofrenia cuántica de las partículas
Ignora que, en realidad
él es una astucia del misterio para saberse
para ignorarse a sí mismo

 

HE AQUÍ LA BOCA DE UN HOMBRE

He aquí la boca de un hombre
con su lengua siempre húmeda
con su jauría de dientes para triturar los alimentos
Hábil para amordazar la palabra
o liberarla
Diestra para la plegaria o el cunnilingus
Para mentir
Para salvar el mundo

He aquí el alma de un hombre
En ella pastan ángeles y alimañas
De aquí vuelan sueños e impagables
crímenes
colmillos acechantes y unicornios

He aquí el sexo de un hombre
desafiante como un cuerno
Apto para poblar el mundo
Para gozar su cuota de placer
y su pequeña muerte

He aquí el cuerpo insepulto de un hombre
Para su desleimiento
Para su nada

Para invocar su irrevocable cielo

 

ARGUMENTO FALAZ

En el movimiento de huida
la fuerza de resistencia del aire
es exactamente igual, pero de signo contrario al impulso
hacia adelante del salto de la gacela

Cautiva de su propio movimiento
la gacela permanecerá suspendida en el aire

Aire súbito que florece, bella durmiente del aire
la gacela

Si las leyes de la física fuesen justas, igual
debería suceder a la jauría que la acosa

Su ansia congelada vería pasar lluvias, pastos, estaciones
Sus colmillos se afilarían ociosos en el aire cortante

Pero no sucede así
La jauría alcanza la gacela y despedaza cada fina hilaza
de su carne
cada sílaba de la palabra que la nombra e intenta retener
su forma
cada línea del poema que la sueña

Vano es tu esfuerzo, palabrero

Oscura gramática de la sangre
por la cual todas las gacelas del mundo
siempre serán despedazadas
por todas las jaurías que constituyen el resto del mundo

Así
la fina hierba anudada a la tierra aguarda el fino belfo
de la gacela que la rumia sin posibilidad alguna de evitarlo

 

BARUCH SPINOZA ES EXPULSADO
DE LA COMUNIDAD JUDÍA DE AMSTERDAM

Por el poder de los Ángeles
te expulsamos, execramos y maldecimos ante los Santos

Por el poder de la Palabra con sus seiscientas trece prescripciones
te mancillamos
con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó
con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos
y con todas las execraciones escritas en la Ley

Maldito seas de día y maldito seas de noche
maldito en el sueño y maldito en la vigilia
maldito cuando partes y maldito cuando regresas
maldito cuando consumes el diario alimento y maldito
cuando haces del cuerpo

Que el Misericordioso no tenga misericordia de ti
Que la cólera del Altísimo descienda sobre ti
y arroje sobre tu sombra todas las maldiciones escritas en el Libro
Que nadie mantenga trato alguno contigo
Que nadie te preste un poco de sal o una ramita de albahaca.
Que nadie ose mirar tu mirada en el agua errante de los espejos

En fin, Benedictus
todos esos implacables ornamentos
que te salvaron de la necedad de los necios
y de la peste de la santidad y otros crímenes

Oh, pulidor de lentes en Den Haag

 

ESTEBANA Y LA METÁFORA

Estebana me cuenta cómo fue que le quedó torcido el dedo medio del pie derecho

— Una vaca consentida de Cheche, se la pasaba por el rancho como perro por su casa, y estando yo distraída en el tenderete de la cocina tuvo la ocurrencia de venir y plantarme la pezuña trasera sobre el pie
Imagínate 600 kilos de carne sobre el pie. Y se negaba a moverse. Terca por más que la empujaba. Entonces me acordé de lo que le había pasado a Cheche con la tortuga el otro día, y le metí el dedo a la vaca por el ojete y así fue como se movió. Y yo me fui cojeando muerta de la risa –dice, muerta de la risa
— ¿Y cómo fue lo de Cheche y la tortuga, Estebana?
— Nada…que él estaba en el río y se le prendió una tortuga en la pierna y nada que lo soltaba. Entonces se le ocurrió meterle el dedo en el ojo y ahí sí que lo soltó…

En Estebana habría operado un desplazamiento metafórico simple
explica el retórico, mientras conversamos en un café…
En el caso de Góngora los desplazamientos metafóricos son múltiples y escalonados. Como consecuencia de ello el objeto se va distanciando de la palabra que lo nombra por saltos sucesivos de nivel semántico
Una especie de eclipse del objeto
Los referentes se oscurecen en la medida en que se van iluminando los significantes hasta convertirse el texto en pedrería
De todos modos
conviene aclarar que esta es la versión de Estebana
quien, debo decirlo, es un poco inclinada a la exageración
Faltaría compulsar la versión de Cheche
de la vaca, la tortuga, del ojo, del ojete
que, a fin de cuentas, no son otra cosa
que momentos intercambiables de una misma metáfora en fuga
del improbable universo

 

DEL SEXO ENTRE LOS ÁNGELES

Hay cierta especie de ángeles que carece de alas
Se deslizan lentamente sobre sí mismos
Tal es su forma del vuelo

Santo Tomás no hace mención alguna de ellos
en sus jerarquías angélicas
Sin embargo
ciertos pasajes del Aeropagita que permanecen ocultos
a los necios
permiten intuir su existencia

Cuando un ángel de esta especie entra en celo
emite intensas ráfagas de olor
no perceptibles para el ser humano
a partir de 45 unidades de olfs por metro cúbico
Estas ráfagas se diseminan en ondas, de radios cada vez más amplios
hasta hallar el receptor adecuado
El receptor, tomado por este olor no podrá escapar al efluvio
y recorrerá todas las distancias estelares necesarias
para llegar a su emisor
Entonces lo sigue olisqueando
mientras dejan una estela de sus cuerpos reptantes por el camino

Sus cuerpos untuosos se deslizan
construyen un lento camino en el desleimiento de sus vísceras

Forman así una sinuosa línea que trepa al árbol de los nueve cielos
Y el primer ángel elige una de las ramas según el orden angélico
ya dispuesto
y a ella se aferra por uno de los extremos y deja el otro colgante
Y el segundo ángel inicia giros envolventes en torno al primero
Y a medida que se trenzan
los dos ángeles quedan suspendidos de un hilo que resplandece
y emana de sus propios cuerpos

Extraños giróvagos, contorsionistas
que copulan en el aire

Luego el primer ángel despliega de su boca un enorme falo
del tamaño de sí mismo
y el segundo ángel duplica el gesto como en espejo
y los dos ángeles prosiguen machihembrándose
O quizá fuera mejor decir
prosiguen tragándose y regurgitándose alternadamente
hasta llegar a una especie de éxtasis
donde los dos cuerpos se retraen hermosos
convirtiéndose, por un instante, en grácil flor de flujos blancos
antes de desaparecer a los ojos perplejos de aquel
a quien ha sido dada esta revelación

Es como espiar a Dios, murmuro, apartando la vista
con temor sagrado
Ah, como sorprenderlo en su puro centro mudo
Solo Horror o Belleza podrían nombrar algo así
El purísimo Horror, la espantosa Belleza –murmuro
antes de cerrar la ventana del video De cómo se la montan
las babosas que acabo de ver en Youtube.