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RESEÑA

Cuando el mundo era nuestro, relatos de Pablo Emilio Escobar

28 · OCTUBRE · 2026

Cuando el mundo era nuestro, Pablo Emilio Escobar, Silabario, relatos
Orinzon Perdomo Guerrero escribe esta semblanza de Pablo Emilio Escobar, a propósito de su libro Cuando el mundo era nuestro (Neiva, 2026). Orinzon es licenciado en Español de la Universidad Pedagógica Nacional, con especializaciones en Comunicación-Educación y Periodismo, y una maestría en Desarrollo Educativo y Social; ha combinado la academia con la creación artística. Entre otras obras ha publicado: Presencias del Instante y la Memoria (2000), Aquellas Pequeñas Cosas (2001) y Ceremonial de las Ausencias. Poema del Alto Magdalena (2010),y De la vida y el tiempo como un río (2025).

CUANDO EL MUNDO ERA NUESTRO. ANDAR HACIENDO CAMINOS

Decidme como es un árbol, / contadme el canto de un río / cuando se cubre de pájaros, / habladme del mar, / habladme del olor ancho del campo / de las estrellas, del aire / recítame un horizonte / sin cerradura y sin llave / como la choza de un pobre…/  Marcos Ana

Pablo Emilio Escobar Polanía nació en la ciudad de Neiva en 1955, realizó sus estudios de primaria en la Escuela Eliseo Cabrera en el barrio La Libertad en el año 1968.os primeros años del bachillerato los realizó en el Colegio Nacional Santa Librada a partir del año 1970. En el año 1976 viajó a la República Democrática Alemana con el objeto de realizar estudios en Materialismo Dialéctico e Histórico en la Jugendhochshule Wilhem Pieck de Berlín. Se graduó, finalmente, en el colegio de bachillerato nocturno Gilberto Alzate Avendaño en 1980.

Sus padres son Abigaíl Polanía Supelano, originaria del municipio de Hobo (Huila), descendiente de indígenas, ama de casa, y Adriano Escobar, nacido en la ciudad de Neiva (Huila), maestro de albañilería,  ambos identificados con las ideas liberales.

Pablo fue activo militante del Partido Comunista Colombiano. Ingresó primero a la Juventud Comunista, cuyas directrices lo acercaron a las luchas estudiantiles a nivel nacional, motivadas por el cogobierno, la defensa de la autonomía universitaria y la influencia internacional en solidaridad con las luchas de Laos, Vietnam y Camboya, y las luchas independentistas de las colonias portuguesas en África.

Fueron tiempos también de las luchas por la libertad de los presos políticos, tiempos en los que veíamos por primera vez los grafitis en los muros de la ciudad de Neiva que reclamaban por la vida y la libertad de: Tarcicio (Jaime) Guaracas, Marco Aurelio Coqueco, Montegranario Cuenca, prisioneros en la isla Gorgona, sentenciados como guerrilleros Marquetalianos.

En su militancia en el Partido Comunista fue secretario general y secretario de organización en la regional del Huila, entre los años 1990 y 1992. También fue miembro del Comité Central del partido y concejal de Neiva en representación de la Unión Patriótica.

Compañeros de viajes, sueños, luchas y utopías a su llegada a la organización, y que permanecen gratamente en su memoria, fueron: Ramón Tovar Andrade, Ricaurte Vega Sánchez, Pedro Nel Martínez, Joaquín Suárez, Humberto Moncada Brito, Josué Moyano Calderón, quienes contaban con el apoyo de intelectuales y juristas demócratas, como Hernán Rojas Cabrera y Efraín Moyano Sánchez. En su trasegar se fue articulando con los proyectos de los dirigentes campesinos: Salomón Pastrana Flórez, Campoelías Ávila, Vicente Moreno, Rodrigo Castro Castro y Margarita Cruz. En sus encuentros con la Comisión de Jóvenes integrada por Guillermo León Córdoba Nieto, Gloria Cutiva y Ludovico Lemus, participaron de las jornadas históricas de celebración militante del primero de mayo, las conmemorativas del aniversario de fundación del Partido Comunista, y en las jornadas de solidaridad con Chile, tras el derrocamiento de Salvador Allende, y el Festival de Voz, un encuentro político cultural nacional, con presencia de invitados internacionales.

De sus gustos literarios, y de lo que su frágil memoria permite traer a cuento, aun gravitan en sus recuerdos las lecturas de las obras de Dostoievski: Los Hermanos Karamázov, Los demonios y Crimen y castigo, La Madre de Máximo Gorky, el libro Lolita Lebrón, sublime Heroísmo, de Pablo Marcial Ortíz Ramos, sobre el contexto histórico y la historia de Dolores Lebrón Sotomayor, más conocida como Lolita Lebrón, condenada por perpetrar un ataque armado contra el Capitolio de los Estados Unidos en 1954, que dejó cinco miembros del congreso heridos. Esta mujer fue independentista de Puerto Rico, liberada de prisión en 1979, al recibir indulto del presidente Jimmy Carter.

Sus recuerdos están habitados por la presencia de la imponente imagen de la combatiente española antifascista, Dolores Ibárruri, dirigente política comunista en la segunda república española y en la Guerra Civil, exiliada, de quién recuerda sus discuros, en los que hacía énfasis en que: “Las mujeres, sean de las condición que sea, son libres para elegir su destino”, y las reflexiones sobre la vida y la política y el llamado a la solidaridad internacional que hacía el 3 de septiembre de 1936 en Paris, donde la “Pasionaria” como se le conocía en fragor de las batallas de la resistencia, decía: “Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir. Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad. Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos hacerse cargo. A veces es necesario dar vuelta a la página y empezar de cero aunque nos cueste o duela. El mejor Guerrero no es el que triunfa siempre, sino el que vuelve sin miedo a la batalla”, y “No olvidéis, y que nadie olvide, que si hoy nos toca a nosotros resistir a la agresión fascista, la lucha no termina en españa. Hoy somos nosotros, pero si se deja que el pueblo español sea aplastado, seréis vosotros, toda Europa la que se verá obligada a hacer frente a la agresión y a la guerra. Ayudadnos a impedir la derrota de la democracia.”

Y  junto al discurso político, los recordados versos del poeta español Fernando Macarro Castillo, nacido en una familia de jornaleros y más conocido con el nombre de Marcos Ana, militante comunista, considerado el preso político del régimen franquista que más tiempo estuvo en prisión, encarcelado a los 19 años, fue liberado en 1961 tras pasar casi 23 años en prisión, y quien murió a los 96 años,  grato es recordar estos versos de un poema titulado Mi casa y mi corazón:

Si salgo un día a la vida/ mi casa no tendrá llaves;/ siempre abierta como el mar. / el sol y el aire.
Que entren la noche y el día, / y la lluvia azul, la tarde, / el rojo pan de la aurora;/la luna mi dulce amante. /
Que la amistad no detenga / sus pasos en los umbrales, / ni las golondrinas el vuelo, / ni el amor sus labios. Nadie/.

 Y la memoria como el viento le trae los versos del poeta Miguel Hernández, desde Vientos de Pueblo: Cantando espero a la muerte, / que hay ruiseñores que cantan / encima de los fusiles y en medio de las batallas./

 La música que lo inspiraba y acompañaba, tenía siempre un tono solidario, social, afectuoso, con peso identitario latinoamericano y de resistencia, como lo son las canciones de Alí Primera como Techos de Cartón, Adiós en dolor mayor y Canción para los valientes, las interpretaciones de la peña de los hermanos Ángel y Violeta Parra: Gracias a la vida, Cantores que reflexionan, y la Cueca de los poetas, y también la agrupación de canción emblemática en América Latina que decía con tono incitador: De pie, luchar/ que vamos a triunfar/ avanzan ya/ banderas de unidad./ A conquistar nuestra felicidad/ y en un clamor/ mil voces de combate se alzarán/, legándonos también esos versos, que aún hoy resuenan en las manifestaciones: El pueblo unido, jamás será vencido, estos versos son recuerdos para Pablo Emilio de Kilapayun, grupo musical de Chile fundado en 1965, igualmente las canciones populares de la guerra civil española como: No pasarán! y Ay Carmela!.

Como cinéfilo recuerda aquellos fines de semana y la excelente programación del cine club que se realizaba en el Teatro Pigoanza, alentado por Enrique Diaz Escandón el popular “Quiquino” y otros personajes de la vida política e intelectual de la ciudad, donde muchos vieron: Actas de Marusia un film mexicano de 1975 dirigido por el Chileno Miguel Litin sobre la cruenta represión de una Huelga, que cuenta la historia de la vida y la muerte de unos trabajadores chilenos del salitre, Zacco y Vanzetty, (1971) es una película de drama judicial, dirigida por el cineasta italiano Giuliano Montaldo, basada en el juicio de los anarquistas italoamericanos: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetty, cuyo veredicto de culpabilidad y ejecución, fue considerado un error judicial con motivaciones políticas, personajes que fueron ejecutados en la silla eléctrica, el 23 de agosto de 1927 en Massachusetts, Estados Unidos, Fachismo ordinario, 1965, documental dirigido por el Soviético Mikhail Romm, documento histórico donde se analiza el surgimiento de fascismo en Alemania, como consecuencia de la gran crisis del capitalismo a finales de los años 20, coyuntura donde se da el auge del nazismo apoyado por el capital financiero;  El acorazado Potemkin, una clásica historia de Serguéi Eisenstein, una obra maestra del cine mudo, de 1925, que narra un motín ocurrido en el acorazado, cuando la tripulación se rebeló contra los oficiales de la armada Zarista.

Mirar la ciudad que lo vio nacer también fue su preocupación y su destino, por eso, en el año 2022, con motivo del aniversario de la ciudad de Neiva, y en la sesión solemne de la Academia Huilense de Historia como miembro de número, participa como conferencista sobre el tema: Poblamiento del ejido de Neiva en el Siglo XX. En enero de 2026, Pablo Emilio renuncia a ser miembro de la Academia Huilense de Historia.

La militancia política, su inicial formación académica en el exterior, la permanente búsqueda de conocimientos, las diversas lecturas,  los procesos de construcción de conocimientos por fuera de la institución educativa y de la subordinación a los profesores, su amor por la literatura y el permanente compromiso con las luchas sociales, han hecho que por sus propios medios como autodidacta y de manera voluntaria, se haya formado con disciplina, y haya convertido el ejercicio investigativo, de exploración de la realidad,  en construcciones conceptuales y de opiniones, en una forma comunicativa, en una forma expresiva, en un arte y un oficio que encuentran cauce y se objetivan, a través de los cuentos, los relatos, los perfiles, el ensayo, las conferencias, la novela, la biografía, la historia y la indagación de la memoria histórica, como constructores de presencia, de memoria, de restauración de la verdad y de lucha indeclinable por la justicia.

Estas condiciones, lo han llevado a convertirse, en el campo de la investigación, el estudio de la historia, el devenir político, la experiencia literaria, y las luchas sociales, en una de las figuras más representativas de la región, aunque no lo suficientemente conocida, reconocida y estudiada.

En este contexto Pablo Emilio Escobar Polanía, a sus 71 años, ha logrado construir de manera libre, crítica e independiente, y acompañado por editoriales independientes, un lugar, una imagen y una voz disidente en la cultura regional, que se sustenta en las siguientes obras, que crean el perfil del único dirigente de izquierda en nuestro departamento, militante orgánico del Partido Comunista Colombiano, que da cuenta con dignidad y rigor, de la historia política de nuestra región desde las voces y las acciones insurgentes en: Pincelando el sol naciente, memoria histórica de la Unión Patriótica del departamento del Huila, publicado en el año 2015, por la Editorial de la Fundación Social Utrahuilca; La Colonización armada en el pato. Génesis, rutas y protagonistas, publicado en el año 2019; Ramón Tovar Andrade. Su vida, ejemplo revolucionario, (Compilación) publicado en el año 2023; y Mientras Tomamos tintico, relatos breves, del año 2024, editado por la Fundación Social UTRAHUILCA.

A propósito del libro que hoy presenta a los lectores, me enteré de su existencia, gracias a la versión que su autor, envió a mi correo y que tenía como título: Andar  haciendo caminos, título que es como un secreto encuentro y un impulso vital desde los versos de Antonio Machado: Caminante, no hay camino se hace camino al andar, versión que registraba, dos de las más recientes correcciones con fechas del 16 y 20 de marzo de 2026, escrito que también, fue puesto a consideración de algunos docentes universitarios y periodistas de la Universidad Surcolombiana, como Juan Carlos Acebedo, con el objeto de buscar decantar forma y estilo, de reafirmar identidades, profundizar en las narrativas, los matices, los estilos y las voces,  y de estar plenamente seguro de su pertinencia. Igualmente, con el fin de buscar cauce para ver la luz editorial y construir caminos para la socialización y circulación del libro, que final mente se tituló: Cuando el mundo era nuestro, con ilustraciones de portada y páginas interiores de Simón Escobar Castillo, hijo del autor.

El libro que hoy tienen en sus manos, es un significativo aporte a la cultura literaria, narrativa y política regional, pero fundamentalmente como producción de presencia y de memoria que hace visible lo que la historia oficial quiere mantener en el silencio y en la oscuridad. Desde las preocupaciones y tratamiento de temas históricos y políticos de Pablo Emilio Escobar Polania, se afirma esa filiación con la escritura, se afirma en el oficio de escritor, de cronista, ya que para todos  es conocido, que  ha hecho carrera y producción de presencia con otros libros y conferencias mencionados en los anteriores párrafos, caracterizados por su compromiso social y de resistencia, siempre en la búsqueda de la verdad, el establecimiento de diálogos con el pasado, la búsqueda de un régimen de visibilidad para los sueños, las utopías, las luchas sociales y la emancipación, por la apertura democrática en un país inequitativo y reaccionario, preocupado por el humanismo, perspectiva que desde su escritura le devuelve la dignidad a los protagonistas marginados e invisibilizados de las narrativas sociales, culturales y de los acontecimientos políticos, buscando, para los olvidados, ignorados, negados, asesinados, torturados y desaparecidos, un lugar en ese campo de batalla que es la historia, y más, concretamente, nuestra historia local reciente, desconocida, menospreciada y sus actores, todos, ninguniados.

 Un libro de relatos que se abre desde el paisaje, el clima, los trabajos, los días y las luchas sociales:

“Hacia la una de la tarde el calor era infernal. Los charcos dejados por la pertinaz lluvia caída en la madrugada, que desbordó el embalse e inundó los potreros y cultivos de arroz próximos a madurar, se secaban lentamente bajo los inclementes rayos del sol manteniendo en el aire una humedad fatigante que, esa tarde, golpeaba inclemente a los trabajadores de la comisión de topografía quienes después del descanso para almorzar, retomaban sus labores sobre el trazado de la carretera en construcción.”

Así se abre este libro de relatos que da cuenta de días y noches como caravana de sucesos, ligados a las vidas, obras, opciones políticas y sacrificios de los trabajadores que bajo el sol inclemente, las lluvias, la zozobra, la marginalidad y la represión, personajes que abren caminos, desfilando por los relatos de esos seres anónimos hasta hoy, como los topógrafos y cadeneros, que abrieron senderos en nuestra región, y que como Sebastían C. y Donado, que venía de realizar labores en Puerto Colombia, en compañía de Pedro, Ramiro e Íquira dan cuenta de las peripecias de abrir caminos, del trato de los superiores y del conflicto social del país, y entre jornada y jornada, la emergencia de esa voz enraizada en la tradición de la narración oral de Pedro Mentiras con sus cuentos de espantos que lograban  asustar y a veces mitigar la fatiga, el cansancio y la desesperanza.

Relatos de amaneceres, de vidas abismadas y dolor:

“(…) bajo la incesante lluvia que desde la media noche caía sobre la ciudad, los trabajadores de la compañía constructora -varios de ellos recién salidos de bares y lupanares donde gastaron la quincena-, protegidos por capas plásticas esperan y luego montan a la volqueta formando un vistoso ramillete humano, que de pie y agarrados unos a otros por los hombros o la cintura, durante todo el recorrido agachan las cabezas para soportar las gruesas gotas de lluvia que, a la velocidad del carro, golpean y queman la cara”.

 Relatos de la militancia y el compromiso, en el que se recuerda:

“En la última visita a la sede del partido, Sebastián C.  se ha informado de acontecimientos que ilustran la gravedad del momento político nacional, el gobierno, facultado por el Estatuto de Seguridad, decreto ejecutivo dictado por el presidente de la República al amparo del Estado de Sitio, para tratar de contener con medidas represivas la inconformidad popular expresada en forma de huelgas obreras, paros cívicos en distintos municipios, movilizaciones estudiantiles y acciones guerrilleras en pueblos y ciudades, se denuncia que los organismos de seguridad del Estado violan brutalmente las libertades ciudadanas y pisotean el Derecho Internacional Humanitario. Las cárceles del país están llenas de prisioneros afiliados a partidos de izquierda y organizaciones sociales democráticas, juzgados y condenados en Consejos Verbales de Guerra, por jueces militares y, casi siempre, desprovistos de abogados defensores, concluyendo así procesos que iniciaron con allanamientos a viviendas o sedes sindicales sin orden judicial, sometimiento a torturas físicas y sicológicas  en porquerizas, caballerizas y en los cuarteles del DAS, el ejército y la policía nacional, hechos que, a pesar de la censura oficial y el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación, son denunciados poniendo a gritar las paredes y a que sus familiares y conocidos rindan testimonios en foros, universidades y eventos públicos.”

En medio de tensiones y tragedias una pausa para contemplar la noche

“La noche, que en un principio era absolutamente obscura, lentamente se fue llenando de estrellas, que como avanzadilla de Venus y Celena en menguante, exploran anticipadamente el infinito espacio que después de la media noche, todos los astros celestes aclararán con su brillante luz la marcha de los muchachos sobre la vía, que en principio estuvo guiada por la demarcación horizontal del pavimento y la señal luminosa de miles de luciérnagas, el firmamento se va iluminado un poco y resalta a la distancia la imagen pretenciosa de la ciudad que sueña con ser un lucero que se va tornando más y más pequeña a medida que va quedando atrás, la luminosidad ayuda a los caminantes a percibir el desplazamiento nocturno de zarigüeyas, sapos, conejos y culebras, que aprovechando la tranquilidad de la noche invaden la carretera en busca de calor y a la cacería de pequeños insectos, ignorantes del peligro de los depredadores nocturnos que los acechan.”

 Relatos que encarnan un espíritu que perfila y sueña nuevos horizontes, una convocatoria a la memoria, un volver la mirada, un revisar la historia, los deseos frustrados, una señal luminosa por abrazar un día la esperanza, un nuevo amanecer y un destino distinto para nuestro dolido país. Decir la historia no dicha, la pena que nunca acaba y testimoniar la vida como marcha interminable.