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POESÍA

“En medio de la tarde” y otros poemas de Miguel Torres Pereira

13 · OCTUBRE · 2026

Miguel torres pereira
Fotografía de Esnaider Ochoa

EN MEDIO DE LA TARDE

           Un largo, un oscuro salón
           tal vez la infancia
                                  Aurelio Arturo

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia sagrada ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

MEMORIA DEL VUELO

Con los últimos pájaros viaja la tarde
buscamos en el ocaso
vestigio de otras alas
rutas desconocidas del viento
Una roca nos muestra la caverna
los dioses nos regalaron el fuego
la memoria del vuelo
Hoy buscamos entre huellas indecisas
un manojo de plumas
su renuncia que nos duele
el eco triste del canto que perdimos.

SIN REGRESO

Como ave que cruza la noche
y aloja en la oscuridad su canto
la sombra vaga de espaldas a la luna
con sigilo desanda las esquinas
danza entre cuerdas que amenazan
una horca probable
Seducidos por la niebla
guiados por luciérnagas
acuden los sonámbulos al patíbulo
sin regreso

ITINERARIO

Transcurren los días
el polvo y la sed de los caminos
buscamos con afán en el barro
y en la espiga madura
nuestra esencia y sus orígenes

Asumimos el instante
como nacimiento de un itinerario sin retorno
posamos con premura la fatiga
en el rastro de la sombra
en la epifanía del milagro
Mientras un dios nos reinventa
bebemos el temblor de la lluvia
desciframos el diálogo de la brisa en los bambúes
y el secreto silencio de sabernos solos
en la revelación del misterio
en la certeza de estar vivos
muriendo.

LO QUE OFREZCO AL FINAL DE ESTA NOCHE

Señor
Me daría igual un trino
el canto del gallo
el grito empedrado de una carreta
para romper el hilo de esta noche
que tiene sabor a miedo y a orígenes
permíteme encontrar un puñado de cenizas
que me revelen para qué esta errancia
de orillas inciertas
sin rincones probables para soñar
sin estaciones para la risa y la cosecha
sin rutas para que la soledad cabalgue
y arrase a este ejército ciego de ángeles que somos

Señor
en la terquedad de mi rastro
te ofrezco lo que hallé al final de esta noche
un manojo de olores moribundos
un desvelo alucinado por la lluvia
que hiere su cuenco infinito
y esta espera larga y confesada
al ángel que ha de colocar en mis manos
un poco de aquella ceniza
que siéndome conocida
insiste en negarme

PREGUNTAS DESDE LAS SOMBRAS

¿Qué reclama el gallo cada madrugada
cuando canta al tiempo
la herida de un sueño que no acaba?

¿De qué huye el pájaro en cada vuelo
con noticias del árbol en sus alas
con memoria del nido
en el itinerario de las migraciones?

¿De dónde escapa el rayo
cuando hiere la noche y perece en el trueno
Hacia dónde cuando la oscuridad
lo devora y lo niega?

¿Por qué ignora la abeja la abundancia callada
del polen que viaja en su aleteo
Por qué es ajena al milagro revelado
en la promesa de la espiga
en la dulce preñez de los cerezos
en la semilla y su verde nacimiento
en el árbol empinado sobre el abismo
o crepitando en la hoguera su cuota de cenizas?

¿Hacia dónde el hombre
después de nacer en el vértigo y beberse la noche
para qué la sombra del árbol a su intemperie
el murmullo del agua a su vocación de sed
al espejismo de su desierto?
¿Para qué la lumbre a su oscura soledad
a su sombra agrietada
a su dolor sin nombre?

EN EL FILO DEL ENIGMA

Se me antoja cantar el abandono
en la víspera del miedo
en el insoportable filo del enigma
Anunciar un dolor legítimo
en la orilla del invierno
y su relámpago terrible
cuando clama un pedazo de noche
para su naufragio en el espejo
Descubrir el abrazo de infinito
en el último grito de mi sangre
su presagio en los límites
del exilio
Deshojar la perplejidad que canta
el asombro de encontrarme negado
en la soledad de la muerte
en la impunidad del olvido

REVELACIÓN

Canta la piedra la canción del río
el ígneo resplandor de su naufragio
se vuelve silencio en el grito
de su clandestina mudez
La revelación del instante
en la errancia de mí pie
tropieza su itinerario con noticias del diluvio
la mano de un dios en las mías
y en comunión con mi asombro
cuenta su secreto mejor guardado
los años de la tierra
la furia de las erupciones
su propia inercia.